Somos Marysia y Hèctor. Un matrimonio unido por el amor y por la inquietud desbocada de crear, crear y crear!

Hèctor viene del mundo de la música en dónde, a parte de tocar y fracasar estrepitosamente,  maqueta discos y hace carteles, convirtiéndose de forma totalmente fortuita en diseñador gráfico.

Marysia, después de que su familia le obligara a estudiar idiomas para tener una futura carrera internacional como abogada o ginecóloga, huye a Barcelona por amor con su novio “latino” a pesar del horror de su familia y empieza  una carrera como artista internacional después de pasar por BAU (diseño gráfico), LCI (patronaje industrial, diseño de estampados y bolsos), infinidad de tutoriales en Youtube y Pinterest, etc.

Después de años meditando qué hacer con sus vidas, llenar su casa como para salir en un reality de desorden doméstico y tras largas sesiones de discusiones, pinturas e intentar conseguir telas estampadas para sus inacabables ideas (y no lograrlo…), deciden hacer algo con todo aquello que les une. Contactan con todo tipo de fabricantes y estampadores de tejidos, pero se dan cuenta que todo lo que éstos les piden son cantidades mínimas monstruosas (como para hacer una funda para la Sagrada Familia), y pedir tejidos por internet es como probar caramelos sin sacarles el envoltorio.  También caen en la cuenta de que para hacer objetos de mucha calidad hay que contar con la maquinaria adecuada, la cual no encuentran en sus máquinas domésticas. Es entonces cuando deciden crear un espacio y llenarlo de la máquinas industriales necesarias para hacer todo esto posible.  Al principio piensan en abrir algo pequeño para ellos solos, pero pronto se dan cuenta que quieren estar rodeados de gente que comparta su misma pasión y locura. Es entonces cuando ven claro que lo que abrirán será un taller de estampación digital textil, costura  y añadirán un coworking. Aquí es cuando nace el “CoAtelier” (coworking y atelier), un sitio perfecto en dónde todo aquél que lo desee, puede entrar desnudo con una idea y salir vestido con la misma hecha realidad!

Está claro que en esta relación artístico-amorosa manda Marysia, de aquí que el CoAtelier tome el apellido de ésta como nombre, rompiendo así la tradición polaca en que la mujer pierde su apellido en casarse y los hijos solo tienen el apellido del padre.

Si os identificáis con nuestras aventuras y desventuras y tenéis ganas de conocernos en persona o visitar nuestro espacio, sed bienvenid@s a MAZA COATELIER.